miércoles, 29 de junio de 2011

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Sí, lo admito; soy de esas personas a las que no les gustan las películas de risa fácil, ni las personas hipócritas. Me trago demasiadas palabras que escuecen y luego no puedo evitar reventar y hacérselo pagar a quién tengo más cerca. Soy de las que les cuesta poco coger cariño a otras, y les cuesta mucho llorar. Soy de las que nunca se olvidan del 14 de febrero, y de las que se enfadan si tú te olvidas. De las que llegan media hora tarde y sonríen pidiendo perdón. De las que discuten hasta que se les da la razón aunque no la tenga. De las que piensan que el orgullo es lo último que se pierde. Lo reconozco, también soy de las personas más cabezotas y negativas del planeta. De esas que llevan el móvil en el bolsillo aunque sea cancerígeno, de las que actúa y luego piensa. De las que necesita cada minúsculo detalle para vivir. Sé que soy el ser más imperfecto y reconozco todos mis defectos, pero nunca he mentido en eso del amor; dije que te quería y siempre ha sido cierto.

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